Sábado 22: Madrid, Almaraz, Valdecaballeros, Don Benito.

Iniciamos el viaje desde Madrid con el objetivo de llegar a la central de Almaraz. Allí, Paca, Coordinadora de Ecologistas en Acción Extremadura, se había animado a acompañarnos al lago de refrigeración de la central.

De camino al “punto de encuentro” pasamos por la puerta de la central, y allí tuvimos la mala idea de pararnos a echar unas fotos y a estirar las piernas en nuestro primer destino. La seguridad no tardó en aparecer para echarnos de la puerta y ficharnos para el resto de nuestra estancia en el pueblo.

El pantano de Arrocampo es utilizado para refrigerar la central de Almaraz. Una central nuclear necesita refrigeración constante. Por eso miles de litros de agua pasan cada día por los reactores y por eso todas las centrales nucleares tienen siempre una buena masa de agua cerca.  El agua que viene de la central se separa del resto mediante un murito que sirve para que el agua del pantano no se caliente mucho. Además  junto a la presa, pudimos ver las enormes torres de refrigeración que enfrían el agua de forma que pueda ser vertida al Tajo. Sin embargo algo raro hay con la temperatura (o lo que sea) del agua y en Julio de este año aparecieron cientos de peces muertos

Respecto a las mediciones,  descubrimos que todo el perímetro del lago se encuentra vallado con lo cual no es posible extraer tierra o lodo y medir nada que tenga cierto interés.  Eso si, sin saltar ninguna verja y sin molestar a nadie, a los 5 minutos llegó un guardia de seguridad que nos decía que estaba prohibido hacer fotos y que teníamos que irnos. Como le dijimos que estábamos en un lugar público y que debería de traernos un papel que nos explicara eso, el guarda se dio por vencido tras una discusión tensa en la que Paca demostró que tiene muchas tablas en estos asuntos. Luego llamó a la guardia civil y a los pocos minutos unos guardas sacados de “Airbag” se personaron rápidamente para pedirnos la documentación y decirnos lo que ya sabíamos: que efectivamente podíamos hacer fotos a lo que nos diera la gana, pero que tenían que identificarnos (esto último no lo sabíamos). También para demostrar que nos tenían controlados nos leyeron nuestro historial de paso desde que nos paramos en la puerta de la  central de Almaraz hasta ese momento, incluyendo paradas y horas. Se lo toman en serio.

Las mediciones no indicaban nada raro, alrededor de 0.20uS/hora en nuestro contador es lo normal.

Valdecaballeros

Tras una hora en tensión en Almaraz, un nuevo encuentro con la guardia civil tras el cambio de guardia, y una patrulla que nos fue espiando hasta bien salidos del pueblo, seguimos camino hacia la central Fantasma de Valdecaballeros. Allí llegamos casi al atardecer (incluida pérdida  y lentitud por unas carreteras de acceso bastante jodidas)

Valdecaballeros es un lugar increible. Una cáscara de hormigón vacía que podría ser usada para fiestas, grabaciones de videoclips o películas. Pero por desgracia allí también hay seguridad privada, más atenta de lo que podíamos esperar y que no nos dejó grabar nada. Y esto pese a ser una central en la que nunca llegó a entrar combustible nuclear. Los propietarios prefieren que nos olvidemos de que ese mamotreto enorme en mitad de Extremadura sigue allí.

Por la noche tras dar un par de vueltas de más llegamos a los alrededores de “Don Benito” donde paramos a reponer fuerzas para el día siguiente en “La Haba”

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